Ricardo Nill

IVÁN SE FUE AL SUR

Monólogo

El actor entra ampulosamente, pisando y hablando fuerte. Mira a todas partes como buscando a alguien.

 

-         ¡Hola! Me dijeron que andaba por aquí Iván Sagarduy, pero llego y lo único que encuentro es una placa sobre la puerta. (Señala con un ademán hacia el vano de la puerta de entrada).

 

-         ¡Qué paquetería Ché!, diría Iván de enterarse que una sala de exposiciones lleva su nombre, y estoy seguro que sonreiría. Claro, no lo puede hacer...  (se hace un silencio y el actor queda pensativo, luego habla  al público como pensando en voz alta),  no lo puede hacer, porque Iván se fue al sur.

 

-         No sé bien por dónde anda. Nunca me acuerdo si era en Miramar o en Pinamar que tiene una hermana (Sonríe, se pega en la frente con la mano derecha y  hace como si de golpe  recordara). Sí, ahora me acuerdo, es Pinamar...

 

Una vez escribí un artículo sobre uno de sus viajes y dije que era un hermoso pueblito, con playas de arena junto al mar, pinares y casitas de gente sin muchas preocupaciones. Cuando se enteró, Iván me dijo, estás loco Ché, si los de Pinamar se enteraran que vos escribiste que es “un pueblito” te cagarían a patadas... No es un pueblito, te lo puedo asegurar, y no hay casitas... ¡hay mansiones!

 

-         Era de noche, pero no muy tarde, estábamos sentados en un cantero, al borde de  la vereda de “Lo de Ruth”, allá por la Julio A. Roca, cerca de “Todo Arte”. Después de un rato, Iván fue detrás del mostrador y volvió con unas empanadas y algo para beber. Charlábamos de nuestra mutua pasión, el dibujo, cuando aparecieron dos mormones: pantalones oscuros, prendidos bien a la cintura, camisas impecablemente blancas, corbatas, bolsones cruzados sobre el pecho, caras de “yo-no-fuí” y cabellos cortados como para la colimba, andaban más desorientados que de costumbre, ...después nos dimos cuenta que era porque no tenían sus bicicletas...

 

-         A estos auténticos representantes de Salt Lake City, no se les ocurrió nada mejor que querer interrumpir nuestra charla para convencernos de las bondades de sus creencias. Iván y yo intercambiamos una mirada cómplice y los dejamos venir.

 

-          Primero tomaron prolijamente nuestros datos en unas fichitas y luego abrieron una carpeta con ilustraciones en colores y empezaron a relatar su cuento de hadas. Miren aquí, nos decían a cada momento, cuando nosotros les mirábamos las caras o nos guiñábamos los ojos.

 

-         Todo iba bien para ellos, hasta que a uno se le ocurrió hacernos una pregunta fatal: ¿Saben como se creó el Universo? Nos dijo. Por supuesto, le dije yo. Y empecé a darle una seria, larga y prolija conferencia, sobre el Big Bang, los quince mil millones de años que pasaron, los jóvenes tres millones que tenemos los humanos desde que dejamos de ser monos  y tuvimos la estúpida idea de bajar de los árboles. Después de recitarle la serie entera de “Cosmos”, los pobres mormones cerraron sus libritos y se fueron a la mierda.

 

-         Iván se moría de risa. ¡Estuviste genial, Ché , sos un hijo de puta!  Me dijo. “La Gringa” vino a encargar comida a Ruth y de paso nos saludó. Hablamos de nuevo de lo que estábamos haciendo cada uno, pero ya la magia se había roto. Iván agarró su motito y se fue.

 

-         Y ahora... no me digan otra cosa. Iván se fue al sur. En cualquier momento vuelve,...  lo veremos entrar por esa puerta (la señala de nuevo) y venir a darnos un abrazo.

 

-         (Comienza a ir hacia la puerta.)  Créanme,  Iván se fue al sur. (Sale por la misma puerta que entró.)

 

 

Ricardo Nill

abril de 2002

   

 

Iván Sagarduy:

Artista plástico chaqueño, nacido en Campo Largo. Reconocido como dibujante, estudió en Buenos Aires en las más prestigiosas escuelas superiores de arte de la Argentina.

 

Fue merecedor de muchos premios a nivel local, regional y nacional. Realizó numerosas exposiciones de sus obras en diversos museos y galerías de nuestro país. Trabajó como docente de dibujo y pintura en  la Escuela de Bellas Artes de Resistencia, luego devenida en Instituto Superior del Profesorado de Bellas Artes, del cual fue Director.

 

 

Ricardo Nill:

Arquitecto y artista plástico, nacido en Resistencia (Chaco) en 1947. Entre 1968 y 1969 estudió dibujo, pintura y grabado en el Taller Libre de la Academia de Bellas Artes, junto a los Profesores Iván Sagarduy y Ricardo Jara y en el Taller de Artes Visuales con los Profesores Oscar Sánchez y Rodolfo Schennone. Para las mismas fechas participó en  las puestas en escena del Teatro Universitario de la UNNE en las obras “Pluf el fantasmita” y “Ubú Rey”,  y también formó parte de varios conjuntos de música moderna.

 

Desde 1971 a la fecha ha realizado más de un centenar de exposiciones en el orden local, regional y nacional.

Su disciplina de trabajo ha sido el dibujo, aunque en los últimos doce años ha comenzado a integrar sus muestras con instalaciones y objetos relacionados con el arte conceptual. Desde fecha más reciente incursiona en el teatro, para el que ha escrito algunas obras: “El guardián del perro”, “Un café con Leonardo” e “Iván se fue al sur”.

 

Entre 2000 y 2001 fue Director del Taller de Artes Visuales de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste, donde viene desempeñándose como Profesor Adjunto de “Morfología” en las carreras de Diseño Gráfico y Arquitectura. En la actualidad es Secretario de Extensión y Transferencia de dicha Facultad


UN CAFÉ CON LEONARDO

 

Escena 1: Juan está leyendo sentado en un cómo sillón, con los pies apoyados en un almohadón puesto sobre una silla. Junto a él, una pila de libros, arriba de una banqueta. Como fondo se ven paredes con numerosos cuadros. La luz cenital es amarilla.

 

Juan: (Hojeando el libro que está sobre su regazo, comienza a hablar solo, como pensando en voz alta)

Miralo vos a Leonardo, ¿Quién hubiera imaginado eso de él? ¿Y la Mona Lisa, tan mosquita muerta que parecía? No, si no es cierto lo que me decía la Gorda Lenes, al menos le pega en el palo: “Piensa mal y acertarás” decía. Pobre gorda, pensaba mal de todo el mundo y así también le iba, nadie la tragaba. Pero de Leonardo, la verdad es que yo no sabía esto...

 

(Lentamente, aparece algo de niebla sobre el escenario, en el otro extremo de donde se encuentra Juan, la luz va in crescendo sobre ese sector, de la semipenumbra, aparece un personaje.)

 

Leonardo: (alto, de elegante y colorido vestuario, lleva a la cabeza un sombrero con una gran pluma, habla con cierta afectación, sin llegar a ser afeminado.)  Bueeenas, escuché mi nombre y aquí estoy, dispuesto a conversar un rato, porque la verdad es que hace bastante que no salgo.

 

Juan: (De un salto se para, se sorprende y asusta, luego reacciona más calmo y a su vez, pregunta.)  ¿Pero cómo? ¡No sabía que estabas por aquí!

 

Leonardo: Y... de estar no estaba, pero ahora estoy... Y con ganas de desentumecerme un poco y charlar con alguien.

 

Juan: (Ya más tranquilo)  Si es así, ¿te gustaría dar un paseo por la ciudad e ir a tomar un café al Nino?

 

Leonardo: Pasear, hablar y tomar lo que quieras.

 

(Suben a una bicicleta doble, un tandem figurado, con dos manubrios y asientos, pedalean en el aire. Se dirigen al otro extremo de la sala.)

 

Escena 2: (Se han preparado unas mesas y sillas, como detalle, las mesas tienen sombrillas. Se sientan, y mientras se acomodan, Juan llama al mozo con un ademán de la mano.)

 

Mozo: (Lleva una servilleta plegada sobre el antebrazo derecho, en la otra mano la carta, que entrega a Juan.) Buen día ¿Qué se van a servir los señores?

 

Juan: Traete dos cafecitos cortados y unas medialunas para convidar a mi amigo.

 

Mozo: (Se da vuelta y grita, mirando hacia el fondo.)  Dos cortados, salen con medialunas... (Luego sale de escena.)

 

Juan: (Mira para un costado, sonríe y saluda con la mano.)

 

Leonardo: (Mirando hacia el mismo lugar, poniendo la mano derecha como  visera, para tapar sus ojos del sol.) ¿A quiénes saludás, quiénes son?

 

Juan: Adrián y Alicia Sorrentino, y su infaltable compañía, Julio Enríquez. Después te voy a llevar al Taller de Juanjo Stegmayer, así lo conocés a él y a Adrián, que está pintando unos pichunguis dignos de verse, junto a los coboicitos de Juanjo.

 

 

Pero... volviendo a lo nuestro,  y ya que te tengo a mano, te voy a preguntar sobre los puntos oscuros que tengo sobre vos ¿No te molesta?

 

Leonardo: Preguntá todo lo que quieras, que no cobro consultas, ni Plus ético.

 

Juan: Se dicen tantas pavadas de vos, por ejemplo:  ¿Dónde y cuando naciste?

 

Leonardo: Nací el 15 de abril de 1452, ¡Soy de Aries! En Vinci, Pistoya. So hijo natural de Ser Piero D’Antonio y de Caterina.

 

Juan: ¿Cuáles fueron tus comienzos en el arte?

 

Leonardo: En 1469 me trasladé a Florencia. Allí trabajé como aprendiz en los talleres de Verrocchio y Botticelli.

 

Juan: ¿Tenías amigos en el taller?

 

Leonardo: Por supuesto, vos sabés como es la vida en un taller de ahora, pero antes los aprendices también vivíamos allí, así que mis amigos eran el pintor toscano Pollaiolo y Sandro. No el cantante de ustedes, me refiero a Sandro Botticelli, que me enseñó muchísimo, hasta la forma de vestirme, mirá... (se para y da unas vueltas sobre si mismo, con gracia y picardía.)

 

Entra nuevamente el mozo, esta vez  trayendo una bandeja con los cafés y medialunas solicitadas. Las deja en la mesa en silencio y sale de escena.

 

Juan: Ya veo, ya veo, ¡sentate por favor, que la gente nos mira! (Observa a su alrededor y luego mira a Leonardo.)

¿Qué hay de cierto en eso de que no simpatizabas mucho con las mujeres, sino que por el contrario...

 

Leonardo: Lo siento, pero no hablaré de mi forma de relacionarme, eso es parte de mi vida privada. Lo único que te puedo decir, es que esas son habladurías de gente maliciosa, que no se banca mi fama.

 

Juan: Okey, okey,  cambiemos de tema entonces. ¿Dónde trabajaste?

 

Leonardo: ¡Donde no trabajé, dirás! Anduve por todos los reinos, principados, y ducados de la península itálica. Vos sabés que en ese entonces, Italia era un mosaico de ciudades estados enemistadas entre sí. Milán peleaba con Florencia, Florencia con Génova, y el estado Papal con todos.

 

Juan: ¿Influyó eso en tu carrera artística?

 

Leonardo: Más que en mi carrera artística, hizo crecer mi labor como ingeniero militar. Tuve que diseñar  fortificaciones, canales y artefactos bélicos, que por ese entonces, no supieron construir: (se para y gesticula, aletea sus brazos como para volar, luego los hace girar y por último, los junta como para zambullirse, se sienta nuevamente), máquinas voladoras, helicópteros, submarinos. Recuerdo que para los venecianos, que estaban en guerra con los turcos, inventé un traje de buzo. Lástima que no existían los materiales que hay ahora, por que sino... ¿Sabés que el ala delta también es invento mío?

 

Juan: ¡Mira vos, Che, qué bárbaro! Pero, cambiando otra vez de tema, ¿Qué pasó con la Mona Lisa?

 

Leonardo: ¿Cómo qué pasó?

 

Juan: Me refiero a por qué tanto misterio con ella, que no sabemos casi nada de su persona.

 

Leonardo: Porque detrás existe una historia muy romántica, y para la época, un tanto prohibida.

 

Juan: ¿Podes contarnos?

 

Leonardo: Bueno... la dama del retrato es Lisa de Gherardini, de los ricos industriales Gherardini y de los Rucellai. Su abuelo, Mariotto Rucellai era un próspero banquero. ¿No te aburro, no?

 

Juan: No, seguí por favor.

 

Leonardo: Atendé a los detalles, por que tienen importancia para entender el todo. Cuando pinté a Lisa, ella tenía veinticuatro años. Se había casado a los quince con Francesco del Giocondo, dos veces viudo y que le llevaba más de veinte años. Su primer esposa fue Camilla Rucellai, la tía más chica de Lisa, que cuatro años antes, también con quince años, se había casado con Francesco... murió enseguida, al nacer su hijo.

 

Juan: (Con gestos de mucho interés)  ¿Qué más tienen que ver los Rucellai?

 

Leonardo: Mucho, por que fue Mariotto Rucellai, abuelo de Lisa, quien concertó la boda.

 

Juan: Bueno, pero tengo entendido que eso era parte de las costumbres de la época, junto con las dotes y todo lo demás. Incluso, eso se hacía cuando las niñas tenían diez u once años, Se decía que el amor venía después, así que no veo nada raro...

 

Leonardo: (Moviendo la cabeza de un lado hacia otro y sonriendo.)  Ni tanto, ni tan poco. Lo que pasa es que Lisa se casó embarazada...

 

Juan: ¿Y?

 

Leonardo:  Pues, que el hijo no era de Francesco...

 

Juan: (Haciendo un ademán con amabas manos, tapándose las orejas como si no quisiera escuchar chismes.)  Leonardo, Leonardo, vamos... no me vengas con chismes de revista amarilla, que te pareces a Chiche Gelblung...

 

Leonardo: ¡Pues, es verdad! Lisa había tenido desde la niñez un romance con Giuliano de Medicis, hijo de Lorenzo El Magnífico. Mariotto Rucellai, pidió a su ex yerno Francesco que desposara a Lisa, para salvar el honor de la familia.

 

Juan: Suponiendo que lo que decís sea cierto, ¿cómo nace el retrato?

 

Leonardo: Cuando Lisa tenía veinticuatro años, Giuliano pidió permiso a Francesco para que yo pintara el retrato. Como ves, el dio su autorización. Después, cuando Giuliano se casó, me lo dio a mí, porque sabía que yo sentía mucho aprecio por ese cuadro.

 

Juan: ¿Y qué pasó con Lisa?

 

Leonardo: Murió a los treinta y siete años, en su amada Florencia.

 

 

Juan: ¿Qué más nos podes contar de tu época?

 

Leonardo: (Rascándose la cabeza.) Fue como todas, con cosas lindas y feas. Se descubrió América, y el oro que llegó desde aquí fue la causa de la ruina de los Bancos de Florencia, además de provocar una gran inflación.

 

Juan: ¡Cómo! ¿Ya tenían ese problema? ¿Yo creí que era patrimonio nacional argentino?

 

Leonardo: Pues no, hombre. No hay nuevo bajo la luz del sol, la vida es como una rueda que gira y gira, para seguir siempre sobre la misma huella...

 

Juan: ¡Quién lo diría! ¿No te ofendés si cortamos por hoy? Tengo que ir a hacer todavía algunas cosas, antes de que cierren los negocios. Si querés te acerco de nuevo hasta el libro...

 

Leonardo: Pues vamos, hombre.

 

Juan: ¡Mozo! (Levanta su mano derecha llamando al mozo, hace la típica señal de escribir la cuenta en el aire sobre su otra mano.)

 

Mozo: Son diez pesos señor.

 

Juan: (Mete la mano en el bolsillo, y saca unos billetes) ¡Mierda, ya ni se puede tomar café con los amigos, con este despelote del corralito!

 

Leonardo: ¿Corralito, corralito, qué es eso? ¿Es que están sueltos los animales?

 

Juan: Los animales, los políticos, los banqueros, los chorros, todos los malandras. Los únicos prisioneros somos el común de la gente. Pero más vale no te enteres de los inventos argentinos, porque te vas a volver gris, amargado y melancólico, como todos nosotros.

 

Leonardo: ¡Pues venga, hombre! Acordate que  ¡no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista!

Se levantan, Leonardo sonríe, toma afablemente a Juan por el hombro y salen de escena.

 

Ricardo Nill, Abril de 2002

 

Del autor, Ricardo Nill:

Arquitecto y artista plástico, nacido en Resistencia (Chaco) en 1947. Entre 1968 y 1969 estudió dibujo, pintura y grabado en el Taller Libre de la Academia de Bellas Artes, junto a los Profesores Iván Sagarduy y Ricardo Jara y en el Taller de Artes Visuales con los Profesores Oscar Sánchez y Rodolfo Schennone. Para las mismas fechas participó en  las puestas en escena del Teatro Universitario de la UNNE en las obras “Pluf el fantasmita” y “Ubú Rey”,  y también formó parte de varios conjuntos de música moderna.

 

Desde 1971 a la fecha ha realizado más de un centenar de exposiciones en el orden local, regional y nacional.Su disciplina de trabajo ha sido el dibujo, aunque en los últimos doce años ha comenzado a integrar sus muestras con instalaciones y objetos relacionados con el arte conceptual. Desde fecha más reciente incursiona en el teatro, para el que ha escrito algunas obras: “El guardián del perro”, “Un café con Leonardo” e “Iván se fue al sur”.

 

Entre mayo de 2000 y febrero de 2002 fue Director del Taller de Artes Visuales de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste. También en esta Facultad  viene desempeñándose como Profesor Adjunto de “Morfología” en las carreras de Diseño Gráfico y Arquitectura. En la actualidad es Secretario de Extensión y Transferencia .

 

 

 

 

 

 

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