Carlos Gorriarena
Carlos Gorriarena, un artista reconocido en nuestro medio y con proyección internacional; nos habla de sus recuerdos de infancia, juventud y su presente. La entrevista que sigue ha sido dada en exclusiva a Obraporobra. Opo: ¿Podría darnos una imagen de su infancia? C.G. Yo soy lo que se denomina un hijo natural, fui reconocido muchos años después. De todas maneras siempre tuve imagen paterna. Mi padre nos visitaba, a mí y a mi madre, una o dos veces por semana. Cuando yo rondaba los 15 años vino a vivir con nosotros, pero mi imagen de la niñez era de la pareja que se formó por amor; eran dos personas que se querían mucho. Vivíamos en un barrio muy pobre; pese a que mi padre era un hombre de clase media.. Mamá era una mujer que sufrió mucho porque su padre había muerto cuando ella era chica y vivían muy bien. A partir de ese momento la vida de la familia cambió mucho. Opo: ¿ Todas estas circunstancias lo llevaron en algún momento a pensar que es poseedor de algo? C.G. Sí, de una experiencia de vida. Opo: ¿ Qué es un momento de felicidad? C.G. Es un momento nada más. Opo: ¿ La palabra hoy tiene algún significado? C.G: Hoy es ayer y es mañana. Hoy contiene el pasado y los deseos con respecto al mañana. El hoy es algo que prácticamente desaparece porque uno piensa fundamentalmente en mañana, más que en hoy. Opo: ¿Que es la tristeza? C.G: Es algo que uno trata de no aceptar, en mi caso. Opo: Y el odio... C.G: No, no. yo tengo bronca por momentos, pero no soy rencoroso, ni vengativo, pero tengo memoria. Opo: ¿ Este ejercitar de la memoria lo ha llevado a pensar si está solo? C.G: Soy un tipo bastante solitario. Mi pintura es bastante solitaria, también. Opo: ¿ Podría ser esa soledad como la que se encuentra en un quirófano? C.G: No, porque la soledad cuando se entra a un quirófano, supongo, tiene que ver con la sospecha de que uno puede morir. Uno está solo y además amenazado. La soledad no significa estar amenazados sino muchas veces simplemente estar solo. Es una decisión. Opo: ¿Y qué cosas lo hacen feliz? C.G: Bueno, pueden hacerme feliz cosas muy diversas, pero lo que hace feliz fundamentalmente es el amor en algunos momentos de la vida. Ya a cierta altura del partido, ciertos amores, cierto prestigio o cierto reconocimiento, mucho no aportan. Es un pequeño masajeo al ego; pero nada más. Opo: ¿Cómo cree que lo ve la gente? ¿Y sus alumnos? C.G: Bueno, yo quisiera que me vean como soy. La gente elabora sobre los demás una imagen que no siempre es verdadera. Cuando ocurre esto, no puede haber comunicación. La comunicación con mis alumnos es real; trato de que no me vean arriba del caballo. Opo: ¿Y cómo se ve a si mismo? C.G: Yo me veo como un tipo al que los años no le han transcurrido fácilmente. Siempre tironeando en toda circunstancia. Todo muy difícil, muy costoso. Opo: Hablamos de la felicidad, de la tristeza, del odio. ¿ El silencio le gusta, juega algún papel en su cotidianeidad? C.G: Me gusta el silencio cuando esta conectado a las expectativas. No el silencio por el silencio mismo. Opo: ¿Que tipo de ruido le molesta. ? C.G: Eso no lo tengo claro, es decir, me molestan los ruidos cuando estoy atendiendo algo muy importante. Desde una voz, una música, como cualquier otra cosa haya interferencia. Depende del interés que tenga en escuchar. Opo: En algún momento todos nos preguntamos: ¿a donde vamos? ¿ Se ha hecho esta pregunta? C.G: ¿A donde voy? No tengo la menor idea hacia donde me dirijo. ( Risas) Opo: ¿Se va a alguna parte? C.G: Yo pienso que la vida son manotazos en el aire; señales en el aire. Opo: ¿El amor es en apariencia un tema secreto en la vida de los artistas, lo conoció? C.G: Sí, sí... sí, más de una vez. Opo: ¿ Y la muerte? C.G: He visto la muerte de otros; he visto morir..., sí he visto morir a más de uno, a metros mío. Alguna gente que quería y a otras que no. No es un espectáculo agradable. Opo: ¿ Qué es el poder? C.G: Es algo que a mí personalmente me irrita. Yo tengo cierto poder, pero trato de no hacerlo manifiesto. Opo: ¿ Qué da el dinero en la vida de un artista? C.G: Yo creo que da muchas cosas, depende de uno. Siempre depende de uno. Si yo lo utilizo bien; si yo lo uso en función mía, de mis amigos, de la gente que quiero. ¡ Cómo no va servir! Opo: ¿ Qué da la pobreza? C.G: La pobreza puede dar las cosas más hermosas que puede obtener el hombre en sentido más genérico, y puede dar las peores porquerías que también él posee. Opo: ¿ Ha sentido que se postergaba alguna vez? C.G: ¡Uy!, tantas veces..... Opo: ¿ Ha variado mucho su vida? C.G: ¡Sí! He cambiado mucho pero sin darme cuenta; me di cuenta con el tiempo. Opo: El refrán dice: salud, dinero y amor. Sinceramente... ¿qué elegiría primero? C.G: Salud, por que no podría tener amor sin salud. Opo: ¿Llora? C.G: He llorado, sí. Opo: Hay una línea de seriedad en todas tus respuestas. ¿ se ríe de si mismo en alguna oportunidad? C.G: Sí, pero más que reirme, digo: ¡Qué idiota soy! ( Ríe) ¡Qué tonto!. Me persigo, me enojo conmigo, y algunas veces me divierto. Opo: ¿Se ríe de los demás? C.G: Me sonrío, algunas veces, sí. Opo: ¿La frivolidad es algo que se permite? C.G: Sí, sí, sí, sí. ! Opo: ¿Los pintores son personas informadas, interesadas por las manifestaciones culturales, se cree culto? C.G: No, yo tengo una imagen de una persona culta y trato de defender esa imagen. Yo no soy culto en absoluto si se entiende por cultura un conocimiento literario muy extenso. Yo lo máximo que leí, ha sido en mi juventud, y la mayor cantidad de música también la escuche en esos años. Sigo leyendo, solo lo que me interesa. Opo: ¿Hablemos de los hijos, que significan? C.G: Los hijos significan cosas diferentes en la vida. Por supuesto que yo he querido y quiero mucho a mis hijos. Cuando nacieron yo era un tipo joven de 23 o 24 años de edad; tuve que hacer de todo para desarrollarme como persona, para parar la olla además militaba en política. Indudablemente los hijos de mi juventud me tuvieron menos tiempo, que los hijos de mi madurez. Son muy importantes para mi vida. Opo: ¿Cómo ve la religión? C.G: Es creer, ¿no? Hay cosas que son necesarias para alguien que cree, inclusive la religiosidad está en los grandes ideas políticas. Yo estoy en contra de la religión. No soy religioso en cuanto al catolicismo, protestantismo, pero creo que en el fondo debo tener algo de religioso. Opo: ¿Quiere llegar a viejo? C.G: No, no me interesa ser viejo. Me interesa no envejecer; me refiero mentalmente. Ser viejo es la decrepitud. Intentaré siempre hacer mi tarea, adaptarme a las circunstancias. OPO : ¿Quisiera ser más joven? C.G. No, no podría ser joven de nuevo. No deploro los aciertos y los errores de mi experiencia de vida, porque yo soy eso. No me puedo pensar de otro modo. OPO: ¿ Le gusta su edad? C.G.: Sí, en general he estado más de acuerdo con mi edad después de los 40. Hay cosas que no tengo, pero tengo otras. OPO: ¿Qué opina del trabajo? C.G.: Si uno puede hacer lo que le gusta es una maravilla. Lamentablemente, el común de la gente no tiene muchas posibilidades de elegir. OPO: ¿Qué es la infidelidad? C.G.: La más tremenda de las infidelidades es a uno mismo. OPO: ¿Y la traición? C.G.: La traición por dinero me parece espantosa; el que vende a un amigo comete un acto terrible. A veces participa la pasión, entonces ya es otra cosa; me es más difícil definirlo. OPO: ¿Hay una verdad? C.G: Hay muchas verdades. OPO: ¿Qué es ser deshonesto? C.G.: Yo creo más en coherencia que en la honestidad. OPO: ¿Es lógico que uno muera? C.G.: ¡No! Soy un enemigo de la muerte. OPO: ¿Lo rebela? C.G.: Sí, me rebela. Cuando estoy tomando café en un bar, y está el sol y las hojas contra el vidrio, veo una mujer hermosa y pienso que un día no voy a estar para ver eso y allí me rebelo. OPO: Si pudiese cumplir un deseo ¿cuál sería? C.G: Hay un hecho que es así; en los grandes deseos de la humanidad, hay una primera etapa, que es la Edad de Oro la época maravillosa y luego viene la decadencia. Sería ideal que algunas ideas quedaran en la Edad de Oro, pero eso no es posible, es un sueño irrealizable. OPO: ¿Qué trabajo no te gusta? C.G.: Cualquier trabajo que este reglamentado, con horarios de entrada y salida; que tenga; todo lo que implique la dependencia. OPO: ¿Qué otra profesión tuvo? C.G: Los pintores somos los seres más grises de zodíaco. No nos conocen. Hay poca comunicación con el otro. Creo que nadie derramó una lágrima frente a un cuadro. Lo que tiene de maravilloso es que permanece como las pirámides. Me gustaría llegar a tener la comunicación que tuvo con el pueblo un cantor como Goyeneche. Es un enorme placer poder expresar lo que siente un pueblo; lo que profesa el alma de un pueblo. OPO: ¡Gracias Carlos Gorriarena! |
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