Ana Eckell Entrevista OPO. - ¿Me das una imagen de tu infancia? A.E. – Pasaba horas mirando el mundo desde la copa de un árbol. OPO. - ¿Qué es un momento de felicidad? A.E. - Es un momento muy luminoso, de éxtasis, donde todo coincide y está en armonía. OPO. - ¿Qué significado tiene hoy? A.E. - Hoy, es todo lo que tenemos. OPO - ¿Qué es la tristeza? A.E. -En una época los momentos de tristeza parecían infinitos, un paisaje gris. OPO. - ¿Estabas deprimida? A.E. – Me costaba más el pasaje entre un estado de ánimo y otro.
OPO. - ¿Qué es el amor? A.E. - Es una comunión espiritual. OPO. -Sólo el espíritu? A.E. -Y lo que contiene el espíritu también. PO. - ¿Sos pudorosa? A.E. – Sí, en lo personal. En mi producción en cambio me siento capaz de poner en escena todas las pasiones. Total no matás a nadie.
OPO. - ¿Te enamorarías a primera vista? A.E. - Ahora no, porque estoy muy enamorada OPO. -¿ Cómo te sentís? A.E. - Estoy muy feliz.
OPO. - ¿Dejaste muchas cosas aprendiendo? A.E. –No se termina nunca de aprender, somos imperfectos. OPO. - ¿Qué es la felicidad? A.E. - Es un estado muy agradable, colorido pero al igual que la infelicidad es pasajera. OPO. - ¿Y la soledad? A.E. - La soledad es muy interesante... (risas). A mí me resulta muy simpática. Nunca me siento sola. Tengo mucha necesidad de silencio para hacer mi trabajo, para hacer mis procesos. OPO. - ¿Te encontraste con la muerte? A.E. - Sí, tuve un accidente a los ocho años; Me vi desde otro lugar, estuve del otro lado pero por lo visto no me tocaba, me mandaron de vuelta. OPO. - ¿Sentiste que volvías? A.E. - Si, me vi desde arriba muy lejos. Tengo recuerdos muy precisos. Después nada fue igual. Durante mucho tiempo no podía evitar llorar cuando recordaba ese momento, pero también finalmente me dejó otra perspectiva sobre la vida y la muerte, no como algo dramático sino como un tránsito. OPO. -Querías volver? A.E.-Tuve claramente la sensación de que la vida se defiende sola, que no se controla, no tiene que ver con el deseo o no de vivir. Es algo independiente de la voluntad OPO.-Cómo crees que te ve la gente? A.E.- No es algo que me preocupe. Bastante tengo con verme todas las mañanas en el espejo. Creo que cada uno te ve como te puede ver, de acuerdo a su mirada. Cada uno ve afuera lo que tiene adentro. Yo me siento muy feliz cuando encuentro esos momentos de comunión con los otros que se dan por ejemplo a través de la pintura. Poder transmitir tu experiencia y compartir procesos y exploraciones. OPO. - ¿Cómo te ves frente al espejo? A.E. – Me sigue sorprendiendo tener esa cara siempre igual y siempre cambiante OPO. - ¿Te resulta extraña tu imagen? A.E. - Me parece que sí. No sé. Una cosa es la percepción de tu mundo interior y otra el formato.
OPO. -,Qué da el dinero? A.E. – Tal vez la posibilidad de movimientos más amplios y cierta despreocupación. En cambio una verdadera sensación de libertad es producto de procesos sutiles, de un crecimiento interior. Creo que es tan difícil aprender vivir en la restricción como en la riqueza. La restricción te enseña a descubrir tus tesoros ocultos, te vuelve más creativo. OPO.-Qué es la infidelidad? A.E. - La veo como algo insalubre. No me imagino haciéndole a otro algo que no me gustaría que me hicieran a mí, (Reflexionando entre risas)No podría ser infiel y si alguien a quien yo quiero me es infiel no lo mato, pero no me ve nunca más! Tengo una percepción del otro y de mis necesidades que me hace sentir responsable. OPO. - ¿Qué es el poder? A.E. - Todos tenemos un gran poder dentro nuestro y también responsabilidad de acceder a él desarrollando nuestras posibilidades y desplegarnos, ocupando un lugar.
OPO. - ¿Sos estructurada? A.E.: Si, aunque es algo en permanente transformación. Como en la pintura y en los lenguajes que uno genera: tienen vigencia mientras tienen sentido desde lo vital. Cuando se agota te toca desarmar, destruir ese sistema y armar otra estructura válida para esa nueva situación, esa nueva visión del mundo. OPO. ¿Te dan miedo los instintos? A.E.: No, son la materia prima de mi obra en la que se recicla todo como en los sueños: las altas y las bajas pasiones OPO. - ¿Qué es la pasión? A.E. -Algo que mueve muchas cosas. Una vez, alguien me preguntó cuantas horas pintaba por día, y le dije 8, 10, 12, me dijo ¿no te aburrís.'? Me pareció tan gracioso. Porque en realidad eso es la pasión, tener ganas de hacer algo sin que te des cuenta de que el tiempo pasa. OPO. - ¿Hace cuanto que estás enamorada? A.E. - Hace nueve meses. "A cada chancho le llega su San Martín". Me llevó años encontrarlo. OPO. - ¿Te postergaste alguna vez? A.E.:-A veces tuve la sensación de que todo venía muy lento. Pero esto es parte de los procesos. En realidad siento que siempre defendí lo que sentía necesario hacer: mi vida de artista, mi vida familiar. Tengo una hija adorable. OPO. - ¿Porqué te divorciaste? A.E. - Uno se casa con todo el compromiso y con la idea de estar toda la vida con alguien, pero el amor no es para siempre, es muy difícil que dos seres crezcan de la misma manera. Porque en realidad lo más lindo es estar enamorada y estar bien. Pero a veces uno quisiera recomponer algo que ya está muerto y no es posible. Una ruptura provoca un intenso sufrimiento y también es un aprendizaje. Recuerdo que los momentos más difíciles como los de mayor fortaleza y claridad en la percepción.
OPO. - ¿Tus padres te permitieron hacer tu carrera o se opusieron? A.E. -Ellos querían que yo fuera al Nacional Buenos Aires, o algo más estructurado que esta carrera, de la que desconfiaban. Me costó pero finalmente lo aceptaron. Muchas veces a lo largo de mi vida sentí que el mundo era inmenso y que yo podía y debía defender la posibilidad de hacer lo que yo quería. También es cierto que jugarse por lo que uno cree a veces da pánico. Hay periodos en que me lleva mucho tiempo tener alguna certeza con respecto de lo que quiero y sostener la aventura. Entonces cuando no sé que hacer no hago nada. La primera vez que participé de una muestra fue en 1977. Me seleccionaron en el último Premio de Ridder. Verme de pronto colgada en el Museo de Bellas Artes fue bastante impresionante. Es cierto que después de egresar de Bellas Artes habían pasado 10 años en los que estuve trabajando en el taller sin tener ningún contacto con el medio. Tampoco es cuestión de pintar y meter las cosas en un cajón o sentarte arriba de una montaña de cuadros. Me costó afrontar las primeras exposiciones, siempre fui bastante solitaria. OPO. - ¿Te reís de vos misma? AE. -¡Sííi! OPO. - ¿Y de los demás? A.E. - No, que se yo. Creo que no. Me río de todo pero no mal, prefiero encontrarle el lado bueno a la gente y el lado gracioso a las situaciones. OPO. ¿Qué te resulta más cómodo un hombre inteligente o uno bruto? A.E. - ¡Qué horror un hombre bruto! Si es solo inteligente, tampoco me resulta confortable; tiene que ser dulce, cariñoso, sensible. OPO. -Cómo definirías la maternidad? A.E: -Fue una felicidad tener a mi hija, y lo ha sido aún en los momentos más difíciles de su adolescencia y sigue siendo un aprendizaje impresionante. Todos los días es algo nuevo, te hace crecer. OPO. - ¿Tendrías otro hijo? A.E. - No, no pienso en lo que fue. Me parece que está bien así. OPO. - ¿Sentís tu parte masculina dentro de tu femineidad? A.E. –Si. Reconozco estados diferentes, modos de percibirme y de entrar en contacto con el mundo. Paso por períodos marcados por diferentes tonos: cuando tengo una energía más contundente y claramente direccionada concreto mis proyectos les doy forma, salgo al mundo, me expongo, cuando estoy en un estado más receptivo más abierto, me guardo porque necesito silencio y me siento vulnerable. Ambos tonos son vitales y tomo lo que me sirve de cada uno.
OPO. - Si existiera Dios ¿qué le pedirías? A.E.: - No pediría nada, todo te enseña. OPO. - ¿De qué te disfrazarías? A.E. - Me gustaría ser transparente. Cuando era chica uno de mis juegos era imaginar que me volvía transparente. De esa manera podía estar entre la gente sin que se dieran cuenta. OPO. - ¿Te intimidó algún hombre? A.E. –Si pero corro muy rápido o me convierto en sorda. OPO - ¿Alguna mujer? A.E: -También dejo pasar OPO. - ¿Qué soñás? A.E. – Durante toda mi vida soñé que volaba y cuando era chica además cuando no volaba nadaba contra la corriente. También en esa época vivía frente al zoológico y desde mi casa se escuchaban los rugidos de los leones: en mis pesadillas se escapaban así que pasaba toda la noche corriendo. OPO. - ¿Qué es el éxito? A.E. - No creo demasiado en el éxito o el fracaso. Son dos caras de una misma moneda. Todo es un desafío. A mi me costó acostumbrarme a tener un lugar de poder. La batalla es conmigo misma y tiene que ver con una búsqueda: traer de lo más profundo aquello que debe ser dicho y comunicarlo con claridad a través de la imagen. No tiene que ver con tener un lugar de poder en el sentido mundano sino con conectarme adecuadamente. |
| Home | Lo Nuevo | Buscar Arte | Mapa del sitio | Links | Contáctenos |
|