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e l i n f i n i t o
a r t e VEINTEMÁSDOS ENIO
IOMMI Y CLORÍNDO TESTA CURADURÍA
MERCEDES CASANEGRA INAUGURACIÓN
26 DE AGOSTO 19 HS. Se adjunta texto de Mercedes Casanegra y fotografías
VEINTEMASDOS Esta exposición ofrece una propuesta inusual para el ambiente de las
artes visuales de Buenos Aires. Dos artistas de larga trayectoria,
Enio Iommi (77) y Clorindo Testa (79) resolvieron exponer juntos una
selección de sus obras actuales, y como contrapunto, agregarían a
éstas alguna obra realizada por ellos mismos en la infancia.
Comienzo y culminación, unidos por las grandes parábolas de sus
continuadas y sustanciosas labores artísticas. El hecho de haber
abierto una puerta hacia sus propias y ya lejanas (?) infancias los
llevó de inmediato a otra instancia que ampliaba la propuesta de
manera sustancial. Tuvieron la ocurrencia de invitar a participar de
la exposición a niños de la misma edad que ellos tenían cuando
realizaron aquellas obras infantiles. Así fue como visitaron el
Jardín del Instituto Vocacional de Arte, Sede Parque Chacabuco, y
seleccionaron una serie de trabajos de todos los chicos del taller
de cinco años del turno mañana. En galería Delinfinito se
exponen, entonces, tres núcleos de obras en una única muestra. Esta experiencia de cruce generacional conduce a una cadena múltiple de
reflexiones e interrogaciones, cuya importancia reside en su misma
proposición y en su carácter provocador de aperturas más que en
el logro de respuestas definitivas y acabadas. Enio Iommi y Clorindo Testa son dos figuras eje dentro del desarrollo del
arte moderno y contemporáneo argentino que en la actualidad pueden
ver sus desarrollos propios en perspectiva. Por otra parte, a ambos
los une un rasgo, que si bien se podría identificar con el anhelo
moderno de libertad, ésta es en ellos una cualidad naturalmente
adquirida. Sus trayectorias han sido siempre independientes de modas
y tendencias. La singularidad es constitutiva del talante de ambos.
Aún en el caso de la pertenencia temporal de Iommi al grupo de Arte
Concreto en los años ‘40, él mismo advirtió a sus colegas que
una actitud radical y vanguardista una vez superadas las coordenadas
axiales, podía transformarse en fórmula vacía. La libertad
expresiva, la independencia constante de discernimientos, la
ductilidad interior son rasgos predominantes en ellos. ¿Por qué vislumbraron su infancia? “Si le queda un poco de lucidez (al ser humano), no tiene más remedio
que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le
parecerá maravillosa, por mucho que los educadores la hayan
destrozado”. André Breton (1) Ambos artistas mantienen, independientemente de la cadena de
significaciones que de sus obras surja en un posterior ejercicio
hermenéutico, una actitud lúdica en las operaciones de construcción
de sus trabajos artísticos. La misma se expande también hacia
otras consideraciones, que finalmente rodean la plataforma
conceptual con la que emprenden vida y obra. “Por ejemplo, a los dos nos gusta coleccionar cierto tipo de cosas:
objetos populares, cosas insólitas, juguetes. Todo eso está tan
vivo. Además, muchas veces nos reímos de cosas tan
serias”, expresa Iommi, lo que también relaciona con el origen
italiano de ambos. La contrapartida de esta actitud es la solemnidad
de la “institución” obra de arte. Ellos en cambio han preferido
tomar atajos para “salvarse”. Es así como dan cuenta de la
existencia de un mecanismo que parece haber permanecido intocado a
lo largo de sus vidas. (...) el niño que se
convierte en pintor (artista) quiere continuar con el juego de la
sorpresa continua ante la vida.”(1) Iommi y Testa parecerían
tener total conciencia de preservar este rasgo intocado. La infancia
no está lejos. Está aquí, en ellos. El dibujo infantil de Iommi es un tren. “Ahora también hago un
tren”, se refiere a “Año 1938, en tren a Rosario 3 horas-Año
2003, visión actual”, que expone en la muestra actual. “Ahora
tengo ganas de hacer lo que hacía a los siete u ocho años. Es lo
mejor de la vida. La niñez es la edad de oro. Después todo se
contamina”. “Cómo explicar que aquello (la creatividad sin barreras) que surge en
la infancia permanece intacto en el artista adulto”, éste es el
convencimiento y la reflexión de Testa al intentar expresar lo que
él interpreta como una línea de continuidad sin interrupciones. Cuando estos artistas hicieron aquellas tempranas obras más de setenta años
atrás ignoraban aún el desarrollo que les prometía la vida hacia
el futuro. La niñez ayer, hoy, todos los días. “En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al
hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo
tiempo.” André Breton (3) Setenta años atrás resultaba extraño que los niños concurrieran al
jardín de infantes. La mayoría permanecía en la casa hasta la
edad escolar que eran los seis años. Por lo tanto, la mayoría de
los dibujos o pinturas que hacían eran realizadas en la casa de
manera espontánea y sin indicación de los mayores. Este fue el
caso de Enio Iommi. Sin embargo, Clorindo Testa recuerda bien su
estadía en el jardín de infantes María Montesori, recién abierto
en Buenos Aires. Cuenta que allí se utilizaban unos moldes para
dibujar círculos, triángulos y cuadrados, que son muy similares a
las planchas que hoy utiliza para realizar los planos de
arquitectura. Desde el presente parece confirmar la buena dirección
de aquellos métodos de enseñanza, salvo que los chicos tenían que
servir la mesa. Eso le parecía horrible. Con un gesto de
complicidad y aprobación expresa que aquello era: “Muy
divertido!!”. Y con el mismo mote califica a su dibujo del auto en
una hoja de cuaderno, que del otro lado dice ‘mamá’. Poco
tiempo atrás agregó la maqueta del auto para lograr la
tridimensionalidad. En el presente en algunos ámbitos existe una mayor conciencia de la
necesidad de preservación de la natural creatividad infantil y se
tienen al alcance los medios adecuados para llevarlo a cabo. La exposición Las obras de los chicos del taller de cinco años fueron realizadas bajo
una consigna. En primer lugar fueron invitados a crear un personaje.
Surgieron princesas, brujas, animales, entre otros. A continuación
generaron una secuencia de cuatro acciones que armaron luego en
ambientes tridimensionales que cada personaje habita y que se
observan a través de una ventana traslucida. Comer, tomar sol, bañarse,
dormir, son las acciones primordiales realizadas por los
protagonistas. Con papel, marcador negro y acetato transparente como
únicos medios los chicos inventaron un universo activo. De manera
sincrónica, pero no premeditada, una de las series que Clorindo
Testa presenta está referida al lema habitar, trabajar, circular y
recrearse de la época de Le Corbusier, que conceptualmente está
muy cercana a la de los chicos. La intencionalidad de la organización de esta muestra fue concebirla
como un todo integral a pesar de la diversidad de individualidades.
Una circularidad esencial la recorre. Sin querer, posiblemente,
definir de manera contundente para conservar la magia de toda la
estrategia, podríamos decir que la exposición está transitada por
aquel don insuperable que es el de la ‘visión sincrética’(4).
Nos referimos a ese poder de captación total del objeto que hacemos
extensivo a visiones más totalizadoras de la realidad en general
que tienen los niños al expresarse a través de la plástica.
Arriesgamos a decir que aquí está presente en las obras de los niños
y de los adultos. Por qué no imaginar al grupo de menores interviniendo en esas pinturas
acrílicas de Testa que diseñan ‘La ciudad de Buenos Aires crece
sobre su cuadrícula’ o el conjunto de esculturas de Iommi,
realizadas a través de la yuxtaposición de tan diversos elementos
como maniquíes, muñecas, diversidad de elementos encontrados,
etc.. Creemos que las visiones de mayor agudeza crítica de los adultos son
proporcionales a los grados de libertad y espontaneidad logrados y
conservados desde la infancia. El gran talento está en el mismo
camino.
Mercedes Casanegra
Asociación
Argentina e Internacional
de Críticos de Arte
André Breton, Manifiestos del Surrealismo, Ed. Labor, Barcelona, 1969, pág.17 Luis Felipe Noé, Antiestética, Ediciones Van Riel, Bs.As., 1965, pág. André Breton Ibidem. Antón Ehrenzweig, El orden oculto del arte, Barcelona, 1973, pág. 21.
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e l i n f i n i t o a r t e
C A R L O S M A S O C H
F L O R I D A
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INAUGURACIÓN MIÉRCOLES 25 DE JUNIO 19 HS.
Del Infinito Arte
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